Los mandamientos de la Agenda 2030 marcados por el Foro Económico Mundial empiezan a cumplirse a rajatabla. Uno de los objetivos de la última reunión de los líderes políticos y empresariales reunidos el pasado mes de enero en el monte de Davos en Suiza trataba de la implantación de los viajes en tren.  Pues dicho y hecho. Francia ha querido ser la primera nación a estrenarse como la más eco-concienciada.

Los avisos y críticas de las plataformas de las aerolíneas no han frenado a la Asamblea Nacional francesa, que ha aprobado este pasado fin de semana prohibir los vuelos domésticos en rutas que pueden ser cubiertas en menos de dos horas y media en tren. Todavía es un proyecto de ley que requiere de la aprobación definitiva, pero de las tres votaciones ya se ha superado la primera ronda, por lo que todo apunta a que, finalmente, la medida saldrá adelante. Hay que recordar que el gobierno de Emmanuel Macron anunció que iba a “recortar las emisiones de gases de efecto invernadero ocasionadas por la industria aérea en un 40%” de aquí a 2030.